ES/SB 7.7.40


Su Divina Gracia A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada


TEXTO 40

evaṁ hi lokāḥ kratubhiḥ kṛtā amī
kṣayiṣṇavaḥ sātiśayā na nirmalāḥ
tasmād adṛṣṭa-śruta-dūṣaṇaṁ paraṁ
bhaktyoktayeśaṁ bhajatātma-labdhaye


PALABRA POR PALABRA

evam—del mismo modo (como la riqueza y las posesiones materiales, que no son permanentes); hi—en verdad; lokāḥ—los sistemas planetarios superiores, como el cielo, la Luna, el Sol y Brahmaloka; kratubhiḥ—con la celebración de grandes sacrificios; kṛtāḥ—obtenidos; amī—todos esos; kṣayiṣṇavaḥ—perecederos, no permanentes; sātiśayāḥ—aunque más cómodos y agradables; na—no; nirmalāḥ—puros (libres de perturbaciones); tasmāt—por lo tanto; adṛṣṭa-śruta—nunca vista u oída; dūṣaṇam—cuya falta; param—el Supremo; bhaktyā—con gran amor devocional; uktayā—como se explica en las Escrituras védicas (sin mezcla de jñāna y karma); īśam—al Señor Supremo; bhajata—adorar; ātma-labdhaye—para la autorrealización.


TRADUCCIÓN

Las Escrituras védicas nos enseñan que, mediante la celebración de grandes sacrificios, podemos elevarnos a los planetas celestiales. Sin embargo, aunque la vida allí es miles de veces más agradable que la vida en la Tierra, esos planetas no son puros [nirmalam], no están libres de la contaminación de la existencia material. Son también temporales y, por lo tanto, no son el objetivo de la vida. Sin embargo, nunca se ha visto ni se ha oído que la Suprema Personalidad de Dios manifieste imperfecciones. Por consiguiente, para su propio beneficio e iluminación espiritual, deben adorar al Señor con gran devoción, como se explica en las Escrituras reveladas.


SIGNIFICADO

Como se afirma en el Bhagavad-gītā: kṣīṇe puṇye martya-lokaṁ viśanti. Con la celebración de grandes sacrificios, que van acompañados del acto pecaminoso de sacrificar animales, podemos elevarnos a los sistemas planetarios superiores; pero ni siquiera en Svargaloka gozaremos de una felicidad libre de perturbación. Incluso el rey del cielo, Indra, tiene que luchar por la existencia. No hay, entonces, beneficio práctico en elevarse a los planetas celestiales. Lo cierto es que, una vez agotados los resultados de las actividades piadosas, tendremos que regresar a la Tierra. En los Vedas se dice: tad yatheta karma-jito lokaḥ kṣīyate evam evāmutra puṇya-jito lokaḥ kṣīyata: Del mismo modo que, con el paso del tiempo, acabamos por perder la posición material alcanzada en este mundo a base de grandes trabajos, el período de permanencia en los planetas celestiales también expira a su debido tiempo. En función del grado de piedad de nuestras actividades, alcanzamos distintos niveles de vida; sin embargo, todos ellos son impuros, ya que no son permanentes. Por lo tanto, no debemos esforzarnos por la elevación a los sistemas planetarios superiores, si al final acabaremos regresando a la Tierra, o descendiendo aún más bajo, a los sistemas planetarios infernales. Para detener ese ciclo que nos eleva y nos hace caer de nuevo, debemos seguir el proceso de conciencia de Kṛṣṇa. Śrī Caitanya Mahāprabhu dice:


brahmāṇḍa bhramite kona bhāgyavān jīva
guru-kṛṣṇa-prasāde pāya bhakti-latā-bīja
(Cc. Madhya 19.151)


La entidad viviente gira en el ciclo de nacimientos y muertes; a veces pasa por los planetas superiores, y a veces por los inferiores, pero no es así como puede solucionar los problemas de la vida. Cuando, por la gracia de Kṛṣṇa, tiene la buena fortuna de encontrar a un guru, un representante de Kṛṣṇa, alcanza la autorrealización y recibe la clave para ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios. Eso es lo verdaderamente deseable. Bhajatātma-labdhaye: Debemos aspirar a la autorrealización mediante el proceso de conciencia de Kṛṣṇa.