ES/SB 7.2: Hiranyakasipu, el rey de los demonios

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El Śrīmad-Bhāgavatam - Canto Séptimo - Capítulo 2: Hiraṇyakaśipu, el rey de los demonios


Capítulo 2 el resumen

Texto 7.2.1: Śrī Nārada Muni dijo: Mi querido rey Yudhiṣṭhira, cuando el Señor Viṣṇu, en la forma de Varāha, el avatāra Jabalí, mató a Hiraṇyākṣa, su hermano Hiraṇyakaśipu, comenzó a lamentarse, cegado por la ira.

Texto 7.2.2: Mordiéndose los labios de rabia, Hiraṇyakaśipu miró al cielo. La ira de sus ojos era tan ardiente, que llenó todo el cielo de humo. Entonces comenzó a hablar.

Texto 7.2.3: Mostrando sus terribles dientes, con una mirada feroz y el entrecejo fruncido, con un aspecto espantoso, tomó su arma, el tridente, y comenzó a hablar a la asamblea de demonios.

Texto 7.2.4-5: ¡Oh, dānavas y daityas! ¡Oh, Dvimūrdha, Tryakṣa, Śambara y Śatabāhu! ¡Oh, Hayagrīva, Namuci, Pāka e Ilvala! ¡Oh, Vipracitti, Puloman, Śakuna y demás demonios! Escúchenme todos atentamente, por favor, y después, sin más demora, actúen conforme a mis palabras.

Texto 7.2.6: Mis insignificantes enemigos, los semidioses, se han unido para matar a mi muy querido y obediente amigo, mi hermano Hiraṇyākṣa. aunque el Señor Supremo, el Señor Viṣṇu, siempre Se había mostrado ecuánime con unos y otros —semidioses y demonios—, esta vez, después de recibir la devota adoración de los semidioses, Se ha puesto de su parte y les ha ayudado a matar a Hiraṇyākṣa.

Texto 7.2.7-8: La Suprema Personalidad de Dios ha abandonado Su natural tendencia a la ecuanimidad con respecto a demonios y semidioses. Aunque es la Persona Suprema, ahora, bajo la influencia de māyā, ha adoptado una forma de jabalí para complacer a Sus devotos, los semidioses, que ahora son Sus preferidos porque es como un niño caprichoso. Yo voy a cortar la cabeza del Señor Viṣṇu con mi tridente, y con los chorros de sangre de Su cuerpo satisfaré a mi hermano Hiraṇyākṣa, a quien tanto le gustaba beber sangre. Así también yo me calmaré.

Texto 7.2.9: Cuando se cortan las raices de un árbol, este cae, y sus ramas y hojas, de modo natural, se secan. De la misma manera, cuando yo haya matado a Viṣṇu, el conspirador, que es la vida y alma de los semidioses, estos se marchitarán, porque habrán perdido la misma fuente de su vida.

Texto 7.2.10: Mientras yo me encargo de matar al Señor Viṣṇu, ustedes desciendan al planeta Tierra, que florece gracias a la cultura brahmínica y a un gobierno kṣatriya. Esa gente está ocupada en austeridades, sacrificios, estudio de los Vedas, votos regulativos y caridad. ¡acaben con todos los que se ocupan en esas actividades!

Texto 7.2.11: El principio básico de la cultura brahmínica es satisfacer al Señor Viṣṇu, la personificación de los rituales y ceremonias de sacrificio. El Señor Viṣṇu es el manantial personificado de todos los principios religiosos, y es el refugio de todos los semidioses, de los grandes pitās y de la gente en general. Cuando hayan matado a los brāhmaṇas, no habrá nadie que anime a los kṣatriyas a celebrar yajñas; así, los semidioses, faltos de la satisfacción que obtienen del yajña, morirán enseguida.

Texto 7.2.12: Vayan inmediatamente a todos los lugares donde se brinde protección a las vacas y a los brāhmaṇas y donde se estudien los Vedas conforme a los principios del varṇāśrama. Préndanles fuego a todos, y corten por la raíz todos los árboles, que son la fuente de la vida.

Texto 7.2.13: De este modo, los demonios, aficionados a causar desastres, se tomaron sobre sus cabezas con gran respeto las instrucciones de Hiraṇyakaśipu y le ofrecieron reverencias. Siguiendo sus órdenes, realizaron actividades llenas de envidia en contra de todos los seres vivos.

Texto 7.2.14: Los demonios incendiaron las ciudades, aldeas, campos de pastoreo, establos de vacas, jardines, huertos, sembrados y bosques naturales. Quemaron las ermitas de las personas santas, las minas importantes, que producían metales preciosos, los lugares en que vivían los agricultores, las aldeas de montaña y las aldeas de los pastores dedicados a la protección de las vacas. También quemaron las capitales del gobierno.

Texto 7.2.15: Algunos de los demonios, provistos de herramientas para cavar, echaron abajo los puentes y las murallas y puertas [gopuras] que protegían las ciudades. Otros cortaron a golpes de hacha los árboles útiles, como el mango, el de la fruta jack y otros que daban también frutas alimenticias. Y otros se armaron con antorchas y prendieron fuego a las casas de los ciudadanos.

Texto 7.2.16: Agobiados por las repetidas desgracias que, de forma inusitada, les causaban los seguidores de Hiraṇyakaśipu, la gente tuvo que abandonar las actividades propias de la cultura védica. Los semidioses, al dejar de recibir los resultados de los yajñas, también sufrieron los trastornos ocasionados. Salieron de sus residencias en los planetas celestiales, y sin que los demonios les viesen, recorrieron el planeta Tierra para ver los desastres causados.

Texto 7.2.17: Tras observar las ceremonias rituales por la muerte de su hermano, Hiraṇyakaśipu, que sentía un enorme dolor, trató de calmar a sus sobrinos.

Texto 7.2.18-19: ¡Oh, rey!, Hiraṇyakaśipu era un gran político, y a pesar de que estaba extremadamente iracundo, supo cómo actuar conforme a la situación y el momento. Con dulces palabras, se dispuso a tranquilizar a sus sobrinos, Śakuni, Śambara, Dhṛṣṭi, Bhūtasantāpana, Vṛka, Kālanābha, Mahānābha, Hariśmaśru y Utkaca. Consoló también a su cuñada, Ruṣābhānu, que era la madre de todos ellos, así como a Diti, su propia madre. Sus palabras fueron las siguientes.

Texto 7.2.20: Hiraṇyakaśipu dijo: Querida madre, querida cuñada, queridos sobrinos, no deben lamentarse por la muerte de este gran héroe, pues la muerte de un héroe ante su enemigo es gloriosa y deseable.

Texto 7.2.21: Mi querida madre, a veces muchos viajeros coinciden en un restaurante o en unafuente de agua fresca, pero después de beber, cada uno continúa rumbo a su propiodestino. Del mismo modo, las entidades vivientes se reúnen formando una familia,y más tarde, como resultado de sus propias acciones, se separan para seguir cadauna hacia un destino diferente.

Texto 7.2.22: El alma espiritual, la entidad viviente, nunca muere, pues es eterna e inagotable.Como está libre de la contaminación material, puede ir a cualquier lugar, tantoen los mundos materiales como en los espirituales. Goza de conciencia plena, y escompletamente distinta del cuerpo material; sin embargo, por haberse desviado,abusando de su pequeña independencia, se ve obligada a recibir cuerpos densos ysutiles creados por la energía material; así queda sujeta a los supuestos materialesde la felicidad y la aflicción. Por lo tanto, nadie debe lamentarse porque un almaespiritual abandone el cuerpo.

Texto 7.2.23: Debido a los movimientos del agua, los árboles de la orilla, reflejados en el río,también parecen moverse. De manera similar, cuando los ojos se mueven debido aalgún trastorno de la mente, también la tierra parece moverse.

Texto 7.2.24: Del mismo modo, ¡oh, mi dulce madre!, cuando la mente se agita con los movimientos de las modalidades de la naturaleza material, la entidad viviente, aunqueestá libre de las diversas fases de los cuerpos densos y sutiles, cree que ha cambiadoy que ha pasado de una condición a otra.

Texto 7.2.25-26: La entidad viviente que se encuentra confundida identifica el cuerpo y la mentecon el ser y considera a unos hombres sus parientes, mientras otros le son extraños.Debido a ese concepto erróneo, sufre. En verdad, la acumulación de esas ideas materiales inventadas es la causa del sufrimiento y de la supuesta felicidad del mundomaterial. En ese estado, el alma condicionada tiene que nacer en diversas especiesy actuar con diversos tipos de conciencia, creando con ello nuevos cuerpos. Esavida material continuada recibe el nombre de saṁsāra. El nacimiento, la muerte, lalamentación, la necedad y la ansiedad se deben a esas consideraciones materiales.De ese modo, a veces llegamos a entender las cosas correctamente, y a veces caemosde nuevo en una concepción equivocada de la vida.

Texto 7.2.27: A este respecto, hay una vieja historia que puede servir de ejemplo; la historiarecoge las palabras de Yamarāja ante las amistades de un difunto. Por favor,escúchenla atentamente.

Texto 7.2.28: En el estado de Uśīnara vivía un famoso rey llamado Suyajña. Cuando cayó antesus enemigos en una batalla, sus familiares se sentaron alrededor del cadáver ycomenzaron a lamentar la muerte de su amigo.

Texto 7.2.29-31: Con la enjoyada armadura de oro destrozada, los adornos y collares de flores porel suelo; los cabellos sueltos y despeinados, y los ojos sin brillo, el rey yacía muertoen el campo de batalla, con el cuerpo lleno de sangre y el corazón atravesado porlas flechas del enemigo. En el momento de morir se había mordido los labios conel deseo de mostrar su valor, y los dientes mantenían aún ese mismo gesto. Su hermosa cara de loto estaba ahora negra, cubierta con la tierra del campo de batalla.Y con los brazos rotos y seccionados, todavía empuñaba su espada y demás armas.Cuando las esposas del rey de Uśīnara vieron a su esposo que yacía en aquella condición, comenzaron a llorar: «¡Oh, señor!, con tu muerte, nos han matado a nosotrastambién». Repitiendo esas palabras una y otra vez y golpeándose el pecho, cayerona los pies del rey muerto.

Texto 7.2.32: Las reinas lloraban desconsoladas, y sus lágrimas resbalaban por sus senos y enrojecían con el polvo de kuṅkuma antes de caer a los pies de loto de su marido. Seles soltaron los cabellos, se les cayeron las alhajas, y de este modo comenzaron alamentarse por la muerte de su esposo con una actitud que despertaba la compasiónen el corazón de los allí presentes.

Texto 7.2.33: ¡Oh, señor!, la cruel providencia te ha llevado a un estado que se encuentra más allá delalcance de nuestra vista. Tú velaste por el sustento diario de los habitantes de Uśīnara,y supiste hacerles felices; pero ahora tu situación es la causa de su desdicha.

Texto 7.2.34: ¡Oh, rey!, ¡oh, héroe!, tú fuiste un esposo muy agradecido, nuestro amigo mássincero. ¿Cómo vamos a vivir sin ti? ¡Oh, héroe!, adonde sea que te estés dirigiendo,por favor, guíanos hacia allí, de manera que podamos seguir tus pasos y ocuparnosde nuevo en tu servicio. ¡Deja que vayamos contigo!

Texto 7.2.35: Había llegado el momento de la cremación del cuerpo, pero las reinas no permitíanque se lo llevasen, y continuaban lamentándose por el cuerpo muerto, que sosteníanen sus regazos. Para entonces, el Sol había completado su recorrido y se ocultabapor el oeste.

Texto 7.2.36: El llanto de las reinas que se lamentaban por el cuerpo del rey se oyó incluso en lamorada de Yamarāja, quien, adoptando una forma de niño, se acercó personalmente a los familiares del cuerpo muerto y les aconsejó con las siguientes palabras.

Texto 7.2.37: Śrī Yamarāja dijo: ¡ay, qué asombroso! Estas personas, que son mayores que yo,tienen plena experiencia del nacimiento y la muerte de cientos de miles de entidades vivientes. Por lo tanto, deberían haber entendido que también ellas tienen quemorir; pero, aun así, siguen confundidas. El alma condicionada viene de un lugardesconocido, y después de morir regresa a ese mismo lugar desconocido. Esta regla,que lleva a la práctica la naturaleza material, no conoce excepciones. Sabiéndolo,¿por qué se lamentan inútilmente?

Texto 7.2.38: Es asombroso que yo comprenda el sentido de la vida mejor que estas mujeres adultas. En verdad, me siento muy afortunado, pues aunque no soy más que un niñoabandonado a su suerte en el mundo material, sin la protección de unos padres, y apesar de que soy muy débil, no he sido atacado ni devorado por animales salvajes.Por eso, creo firmemente en que la Suprema Personalidad de Dios, que me haprotegido incluso en el vientre materno, me protegerá en todas partes.

Texto 7.2.39: El niño se dirigió a las mujeres: ¡Oh, débiles mujeres!, solo por la voluntad de laSuprema Personalidad de Dios, quien nunca se ve disminuido, se crea, se mantieney vuelve de nuevo a aniquilarse el mundo entero. Ese es el veredicto del conocimiento védico. Esta creación material, que comprende todo lo móvil e inmóvil, es paraÉl como un juguete. Él, como Señor Supremo, está perfectamente capacitado paradestruir y proteger.

Texto 7.2.40: A veces alguien pierde su dinero en la calle más céntrica, donde todo el mundo podríaverlo, pero como está protegido por el destino, nadie lo ve, y vuelve a encontrarlo.Por otro lado, si el Señor no nos protege, perderemos incluso el dinero celosamenteescondido en nuestras casas. Si el Señor Supremo nos da Su protección, estaremos asalvo incluso en medio de una selva sin contar con nadie que nos proteja, mientrasque una persona bien cuidada por sus familiares en el calor del hogar, a veces mueresin que nadie pueda hacer nada por ella.

Texto 7.2.41: Toda alma condicionada recibe un tipo distinto de cuerpo conforme a sus acciones;el final de esas ocupaciones es el final del cuerpo. El alma espiritual, a pesar de encontrarse en cuerpos materiales densos y sutiles en diversas formas de vida, noqueda atada por ellos, ya que se entiende que es completamente distinta del cuerpomanifestado.

Texto 7.2.42: Un casado no es idéntico a su casa, pero se identifica con ella; del mismo modo,el alma condicionada, debido a la ignorancia, se identifica con el cuerpo, aunqueen realidad el cuerpo y el alma son diferentes. El cuerpo se obtiene a través de unacombinación de tierra, agua y fuego; con el paso del tiempo, la Tierra, el agua y elfuego se transforman, y el cuerpo se destruye. El alma no tiene nada que ver con esacreación y disolución del cuerpo.

Texto 7.2.43: Así como se percibe la diferencia entre el fuego y la leña en que arde, y así como elaire se encuentra dentro de la boca y las fosas nasales pero está separado de ellas, ydel mismo modo que el cielo, que está en todas partes, nunca se mezcla con nada, laentidad viviente también está separada del cuerpo material, al que da origen.

Texto 7.2.44: Yamarāja continuó: ¡Oh, se están lamentando como necias! La persona llamadaSuyajña, por quien lloran, yace todavía ante ustedes y no se ha ido a ninguna parte.¿Cuál es entonces la causa de sus lamentos? antes, él las escuchaba y respondía, peroahora, como no saben donde está, se lamentan. Su conducta es contradictoria, puesa la persona que estaba dentro del cuerpo, y que las escuchaba y respondía, nunca lahan visto en realidad. No hay por qué lamentarse, pues el cuerpo que siempre veíanyace todavía ante ustedes.

Texto 7.2.45: Tampoco el aire vital, que es la sustancia más importante del cuerpo, es quienescucha o habla. Ni siquiera el alma, que está por encima del aire vital, puede hacernada, ya que el verdadero director es la Superalma, que actúa en colaboración conel alma individual. La Superalma, que dirige las actividades del cuerpo, es diferentedel cuerpo y de la fuerza viviente.

Texto 7.2.46: Los cinco elementos materiales, los diez sentidos y la mente se combinan paraformar las distintas partes de los cuerpos densos y sutiles. La entidad viviente entraen contacto con sus cuerpos materiales, más o menos elevados, y más tarde losabandona mediante su propia potencia. Esa fuerza puede percibirse en el poder dela entidad viviente para poseer distintos tipos de cuerpos.

Texto 7.2.47: El alma espiritual, mientras está cubierta por el cuerpo sutil, compuesto por lamente, la inteligencia y el ego, se ve atada a los resultados de sus actividades fruitivas. Debido a esa cubierta, el alma espiritual permanece en contacto con la energíamaterial, y debe sufrir la continuación, vida tras vida, de los condicionamientos yreveses materiales.

Texto 7.2.48: Es inútil contemplar las modalidades materiales de la naturaleza, o hablar de lassupuestas felicidad y aflicción que se derivan de ellas, como si fuesen reales. Durante el día, cuando la mente divaga y el hombre comienza a creer que es alguien muyimportante, o por la noche, mientras sueña que disfruta de una mujer hermosa,Lo único que está experimentando son las ilusiones del sueño. De manera similar,debe entenderse que la felicidad y la aflicción causadas por los sentidos materialestambién carecen de sentido.

Texto 7.2.49: Los que poseen conocimiento completo acerca de la autorrealización, como sabenmuy bien que el alma espiritual es eterna y que el cuerpo es perecedero, no se venabrumados por la lamentación. Pero quienes ciertamente se lamentan son las personas que carecen de conocimiento acerca de la autorrealización. Por eso es difícileducar a una persona que está bajo la influencia de la ilusión.

Texto 7.2.50: Había una vez un cazador que atrapaba a las aves con una red poniéndoles comocebo un poco de comida. Vivía como si la personificación de la muerte le hubieradesignado para matar a los pájaros.

Texto 7.2.51: En su recorrido por el bosque, el cazador vio una pareja de pájaros kuliṅga. Lahembra había caído en la trampa del cazador.

Texto 7.2.52: ¡Oh, reinas de Suyajña!, el kuliṅga macho, al ver a su esposa en el mayor de los peligros,presa en las redes de la Providencia, se llenó de pesar. El pobre pájaro sentía un grancariño por su esposa, y al verse incapaz de liberarla, comenzó a lamentarse por ella.

Texto 7.2.53: ¡Ay! ¡Qué cruel es la Providencia! Mi esposa corre un terrible peligro, sin que nadiepueda ayudarla, y se lamenta por mí. ¿Qué puede ganar la Providencia llevándose aeste pobre pájaro? ¿Qué ganará con ello?

Texto 7.2.54: Si la cruel Providencia Se lleva a mi esposa, que es la mitad de mi cuerpo, ¿por quéno me lleva a mí también? ¿De qué me sirve vivir con solo medio cuerpo, desconsolado por la pérdida de mi esposa? ¿Qué ganaré con ello?

Texto 7.2.55: Los desdichados pajarillos, que se han quedado sin madre, esperan en el nido queella les lleve algo que comer. Son todavía muy pequeños; aún no les han crecido lasalas. ¿Qué voy a hacer para mantenerles?

Texto 7.2.56: El pájaro kuliṅga se lamentaba con lágrimas en los ojos por la pérdida de su esposa.Mientras tanto, impulsado por el factor tiempo, el cazador, que se encontrabaperfectamente oculto a una cierta distancia, disparó su arco, matando al pájarokuliṅga de un flechazo.

Texto 7.2.57: Yamarāja, disfrazado de niño pequeño, dijo entonces a las reinas: Son tan neciasque se lamentan pero no ven su propia muerte. Por su escaso conocimiento, ignoran que no volverán a ver vivo a su esposo ni aunque se lamenten durante cientos deaños; y, mientras tanto, sus vidas se terminarán.

Texto 7.2.58: Hiraṇyakaśipu dijo: Las filosóficas palabras de Yamarāja, que, en forma de niño pequeño, instruía a los familiares de Suyajña, reunidos en torno a su cadáver, llenaronde asombro a todos. Así pudieron entender que todo lo material es temporal, y quesu existencia no puede continuar.

Texto 7.2.59: Después de instruir a los necios familiares de Suyajña, Yamarāja, en forma de niño,desapareció de su vista. Entonces, los familiares del rey celebraron las ceremoniasfunerarias rituales.

Texto 7.2.60: Por lo tanto, ninguno de ustedes debe afligirse por la pérdida del cuerpo, ya seael suyo o los de otros. Solo bajo el influjo de la ignorancia se hacen distincionesbasadas en el cuerpo, pensando: «¿Quién soy yo?, ¿quiénes son los otros? ¿Qué esmío?, ¿qué es de otros?».

Texto 7.2.61: Śrī Nārada Muni continuó: Diti, la madre de Hiraṇyakaśipu e Hiraṇyākṣa, escuchólos consejos de Hiraṇyakaśipu en compañía de su nuera, Ruṣābhānu, la esposa deHiraṇyākṣa. Entonces olvidó el dolor que le producía la muerte de su hijo y concentró la atención de su mente en comprender la verdadera filosofía de la vida.