ES/SB 4.16.1


Su Divina Gracia A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada


TEXTO 1

maitreya uvāca
iti bruvāṇaṁ nṛpatiṁ
gāyakā muni-coditāḥ
tuṣṭuvus tuṣṭa-manasas
tad-vāg-amṛta-sevayā


PALABRA POR PALABRA

maitreyaḥ uvāca—el gran sabio Maitreya dijo; iti—así; bruvāṇam—hablando; nṛpatim—el rey; gāyakāḥ—los recitadores; muni—de los sabios; coditāḥ—habiendo recibido la instrucción; tuṣṭuvuḥ—alabaron, satisficieron; tuṣṭa—complacidas; manasaḥ—sus mentes; tat—sus; vāk—palabras; amṛta—nectáreas; sevayā—por escuchar.


TRADUCCIÓN

El gran sabio Maitreya continuó: La humildad de las nectáreas palabras del rey Pṛthu complació mucho a los recitadores, que entonces continuaron ensalzando al rey con oraciones sublimes, siguiendo las instrucciones de los grandes sabios.


SIGNIFICADO

En este verso, la palabra muni-coditāḥ se refiere a las instrucciones recibidas de grandes sabios y personas santas. Aunque por entonces Mahārāja Pṛthu no había manifestado sus poderes divinos, pues acababa de tomar posesión del trono real, los recitadores —el sūta, el māgadha y el vandī— habían comprendido que el rey Pṛthu era una encarnación de Dios. Lo habían comprendido gracias a las instrucciones que habían recibido de los grandes sabios y brāhmaṇas eruditos. Para comprender a las encarnaciones de Dios, tenemos que seguir las instrucciones de las personas autorizadas. No podemos fabricar un Dios por medio de nuestra propia inventiva. En palabras de Narottama dāsa Ṭhākura: sādhu-śāstra-guru: En cuestiones espirituales, todo debe confrontarse con las enseñanzas de las personas santas, las Escrituras y el maestro espiritual. Maestro espiritual es quien sigue las enseñanzas de sus antecesores, los sādhus o personas santas. Un maestro espiritual genuino no menciona nada que no se mencione en las Escrituras autorizadas. La gente común tiene que seguir las enseñanzas de sādhu, śāstra y guru. Las afirmaciones del sādhu y del guru genuinos no pueden ser distintas de las afirmaciones de los śāstras.

Los recitadores —sūta, māgadha, etc.— tenían la íntima convicción de que el rey Pṛthu era una encarnación de la Personalidad de Dios, y a pesar de que el rey rechazó sus alabanzas porque por entonces no había manifestado sus cualidades divinas, los recitadores no dejaron de alabarle. Por el contrario, estaban muy complacidos con el rey, quien había mostrado un trato muy humilde y agradable con los devotos, a pesar de que en realidad era una encarnación de Dios. A este respecto podemos señalar que anteriormente (SB 4.15.21) se mencionó que el rey Pṛthu hablaba a los recitadores sonriendo y con una actitud agradable. Así pues, tenemos que aprender a ser amables y humildes, como nos enseñan el Señor y Su encarnación. El comportamiento del rey agradó mucho a los recitadores, quienes por consiguiente continuaron alabándole, e incluso predijeron las actividades futuras del rey, siguiendo las instrucciones de los sādhus y los sabios.